Contame qué pasa.
No necesitás llegar con una solución definida. Contame qué querés mejorar y qué te está costando resolver.
Escribime.
Leo el contexto y vemos si tiene sentido seguir la conversación.
Con estas tres cosas alcanza.
A qué se dedica tu empresa, qué está pasando y qué te gustaría que fuera distinto.
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